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El Pilar de Jesús La Octava Trompeta |
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Yo soy el que soy¿Que creemos realmente que la zarza le dijo a Moisés? Todo no se puede expresar porque hablamos de otro lenguaje, hablamos de la expresión de existir, al igual que Moisés no le pudo ver el rostro a Dios y solo ve las espaldas, a nosotros nos pasa exactamente igual. Dios es totalmente transparente con nosotros, no se esconde, lo que pasa es que su naturaleza, vamos a decirlo así, la no y la sí naturaleza de Dios, para nuestra mente es incomprensible. Y la acción es incomprensible, en definitiva, cuando rodeamos la palabra del "Yo soy el que soy", quiere decir que es algo que realmente es, que no está hecho, que no está construido, no ha nacido, no ha muerto, no ha experimentado eso que nosotros experimentamos mentalmente y es como enfocamos nuestra existencia, nosotros nacemos, crecemos, nos desarrollamos, nos justificamos y morimos. Nuestro pensamiento crece pero es finito, se termina y tenemos el yugo de esa terminación constantemente y presente en nuestras acciones, en nuestros momentos. En Cristo esa limitación desaparece, Cristo la quita. Cristo en la cruz no solamente vence nuestra salvación, vence la vida para y por la vida, lo que Dios le dice a Moisés, cuando dice Yo soy el que soy, lo que verdaderamente le está diciendo es "Yo soy tú", y ahora… ve y libera a mi pueblo. Y es lo que nos ha estado diciendo el Espíritu de la revelación a lo largo de la historia y que el hombre no ha comprendido, la revelación no es algo que está en el aire, está en nosotros de tal forma que es nosotros, la revelación somos también nosotros. ¿Y que hacemos?... Pues la misma labor que Moisés, liberar, primero liberarnos a nosotros mismos, de nuestra experiencia de la vida, de la consecuencia de nuestro ser, es como una forma de morir y volver a nacer, Cristo lo expresó muy bien en su día y las escrituras lo expresan muy bien también. Es constante la renovación en Dios también, el concepto de Dios no es el concepto de un hombre, el concepto de Dios en un hombre puede señalarlo como una línea ascendente que empieza y termina, algunos la trazan curva pero que también empieza y termina; y en Dios el concepto de Dios no termina, El es el centro y su expresión es constante hacia esa izquierda y derecha hacia ese arriba y abajo.
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El Pilar de Jesús |