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El Pilar de Jesús La Octava Trompeta |
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Somos expresión de DiosOs contare una pequeña historia que muchos de vosotros ya conocéis. Luzbel por todos conocidos como el ángel caído, le propone a Dios un reto, para tentar la divinidad de Dios y su omnisciencia, le dice- Si verdaderamente eres Dios y todo lo puedes…y para ti nada hay imposible…Haz una piedra que ni tú mismo puedas levantar. Mmmmm… tremenda paradoja… Si Dios crea una piedra que no puede levantar, dejaría de ser un Dios que todo lo puede…Y si no la crea, también dejaría de ser un Dios que todo lo puede. Pues bien, Dios en su omnisciencia creó esa piedra, y la creó… dándole la libertad. Dios se expresó y le entrego la libertad, haciéndola a su imagen y semejanza, pues esa piedra somos cada uno de nosotros, y en esa libertad…Sí nos podemos acercar, si queremos…Y el nos enseña como nos ama, nos dice "Estoy aquí y os amo " Si nos paramos un poco, vemos que la Obra es de Dios, por Dios y para Dios, es decir que no fue pensada para nosotros, somos manifestación también de Dios, cuando entendamos que somos manifestación de Dios, tal vez nos tomemos mas en serio nuestra vida, que no significa que estemos mas tristes, al contrario con mucha mas alegría, mas real, valoraremos lo que tenemos estemos en las circunstancias que estemos, dentro de la naturaleza que somos. La creación es Dios quien la hace, El solo, de una forma o de otra, pero la crea El solo. Que podamos entender el proceso de la creación es una cosa pero que lo hayamos inventado nosotros es otra, fijaos en el descubrimiento del ADN por ejemplo lo importante que es, y lo que se podrá llegar a descubrir, si Dios lo permite, pero que no se nos olvide que ya hubo alguien que lo había inventado antes, el hombre lo que ha hecho es descubrirlo, a veces le damos un valor a nuestro desarrollo, y se nos olvida que el titulo se lo tenemos que poner al Creador, creemos que somos nosotros quienes lo manejamos y a lo mejor no manejamos tanto como pensamos. Pero si es verdad que en el espíritu, aún estando velados por la carne, si somos libres. Y Dios, no nos querría de otra forma. Dios nos provee de sus dones cuando nos entregamos libremente a su obra, nos provee de las herramientas que siembran Su Santidad en la vida de nuestro prójimo, posiblemente muchos de nosotros, nos avergonzamos de nuestros errores y nuestros supuestos pecados, pero pocas veces nos avergonzamos de nuestras virtudes, nos acogemos a ellas como si fueran propias y nuestras…y con ellas nos queremos justificar. Cuando la Luz de la Sabiduría ilumina nuestro corazón y nuestra conciencia, nos damos cuenta que esas virtudes no eran propias nuestras, sino dones del Dios que lo creó todo, entonces y solo entonces, es cuando manifestamos la verdadera felicidad, la felicidad de la Santidad, y no solo hacemos felices a nuestro prójimo sino que también hacemos feliz a Nuestro Padre Creador.
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El Pilar de Jesús |