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El Pilar de Jesús La Octava Trompeta |
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Dios aún sigue hablando
A lo largo de la historia Dios ha enviado, y sigue enviando a sus profetas al mundo, Dios no ha dejado de hablar, lo hace de mil maneras… en distintos lenguajes… en todas las culturas y a través de todas las religiones y doctrinas. ¡Dios quiere que lo conozcamos! porque no se puede amar lo que no se conoce, ¡Dios quiere que sepamos que nos sigue amando y que El nos amó primero!. El Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, con el Espíritu Santo que se nos ha dado, por lo tanto ya no nos habla desde lejos, nos habla desde dentro. Para ello nos revela sus misterios, nos hace participar de su expresión y nos invita a reflexionar sobre nuestra verdadera naturaleza. Cristo nos ha dejado el regalo de sí mismo, todo su Amor, Cristo no nos habla del Amor, El "es" El Amor de Dios. La revelación reside en nuestro interior, pero el ser humano se empeña en desoír esa voz. Acostumbramos a dar una explicación lógica a todo lo que vemos y existe a nuestro alrededor y pretendemos de la misma forma racionalizar lo que sentimos. Dios es voluntad que lo impregna todo de creación, el infinito, es el Todo y la Nada a la vez, lo creado y lo no creado, lo material y lo inmaterial, Dios es el aire que respiras, el agua, el alimento, el amor, la risa, la canción, la belleza, el aroma y el sin sabor. Dios es amor, y su amor expresado es la propia creación. Si buscamos el Amor de Dios-Cristo en nuestro prójimo…, si servimos al Amor de Dios en nuestro prójimo…si encuentro a Cristo en mi prójimo, "mi prójimo ha encontrado a Cristo" y en el Amor de Dios encuentra la salvación, la resurrección, su verdad, la realidad de su vida, y su propio yo, en unión al yo verdadero, al que Existe. Busquemos pues al Dios que hay dentro de los corazones de los hombres, y testifiquemos de su presencia en todos y en todo. El Amor de Dios es libre, ama sin condiciones, ama por el mero hecho de amar. Es un Amor, que no puedes encerrar, que te empuja a compartirlo con los demás, un Amor que te encamina a la verdadera felicidad. Y recuerda, Dios también eres tú. |
El Pilar de Jesús |